¿Cómo volver a ser el granero del mundo?. Agustín Guardis

Artículo publicado en Fundación Atlas por Agustín Guardis.

 

Será una especie de guía para todos los ciudadanos que quieran votar racionalmente en las próximas elecciones y así de aquí en adelante, no volver a incurrir en los errores del pasado. Pasare a enumerar y caracterizar los elementos esenciales con los que debe contar el estado argentino para garantizar el imperio de la ley y tener una democracia solida. Cuando se trate de garantizar la seguridad, defender la libertad de las personas y la propiedad. Haciendo de este un estado fuerte y eficaz. Con normas de juego claras y establecidas de antemano, y el respeto irrestricto a los derechos humanos.

 

La libertad está por encima de todo y el gobierno deberá ser limitado por esto. La libertad es el motor de la vida pública, es la fuerza transformadora de cualquier sociedad.

 

Cuando la libertad es sofocada, como en nuestro país desde hace tiempo, por un gobierno arbitrario, no hay estado de derecho, todo queda allanado para la miseria y opresión, así aparecen las mafias y la corrupción.

 

Para consolidar un estado de derecho con imperio de la ley y seguridad jurídica, argentina debe contar con algunos pilares firmes, que deben diseñarse a través de acuerdos y consensos básicos, mediante pactos para dar estabilidad y perdurar en el tiempo. Diseñados en el juego democrático y la viabilidad de alternancia en el poder. Es fundamental dotar a los acuerdos de fuerte carga simbólica para que sean una fuente de apoyo y difícil de doblegar en épocas compulsas por parte de creativos con tendencias totalitarias, tal y como los hemos sufrido en las últimas décadas.

 

Debe contar con un sistema de partidos firme, partidos políticos estables, que defiendan principios y valores claros, que cuente con liderazgos consistentes, cuadros de gobiernos, financiación transparentes y programas predecibles que no respondan a una ocurrencia coyuntural sino que respondan a la seriedad de un proyecto político. Que cuenten con líderes a la altura de las circunstancias y que sean capaces de tomar decisiones.

 

Para que el estado argentino actual funcione correctamente es necesaria la separación efectiva de los poderes dentro del mismo. También usar políticas que promuevan la independencia del poder judicial, la estabilidad y control del poder legislativo y la capacidad de respuesta, y acción eficaz del poder ejecutivo. Sin separación de poderes la suma del poder público se acumula en uno de ellos y el sistema se pierde. Nuestro sistema representativo es hoy en día nada menos que un caldo de cultivo para mafiosos y oportunistas, que se enriquecen a costas del pueblo trabajador.

 

Es importante garantizar la independencia de los jueces y aumentar la eficacia de la administración jurídica,  en especial a lo que se refiere a las garantías y a la rapidez de los juicios .En una democracia efectiva no se puede ser juez y parte al mismo tiempo, y por eso es crucial la independencia e imparcialidad de los que  integran el poder judicial para la salud del sistema. Es fundamental para ofrecer seguridad, certidumbre y confianza institucional a los ciudadanos.

 

En cuanto al poder legislativo es crucial que el congreso constituya un fiel reflejo de las fuerzas políticas presentes en la sociedad, y no un aguantadero de parásitos y personajes procesados que usan la banca para esquivar las investigaciones en su contra por parte de la justicia; sino que cuyas reglas electorales y composición ayuden a la estabilidad, consistencia y gobernabilidad del país.

 

La rendición de cuentas también es esencial, sin ellas quienes gobiernan son tentados en caer en la arbitrariedad y por ello son esenciales los anclajes institucionales que establezcan mecanismos eficientes de revisión de cuentas de los gobernados a los gobernantes. Los sistemas electorales deberían ser estables, claros, con procesos libres y transparentes, y las garantías necesarias para que los ciudadanos no nos alejemos del proceso democrático. La libertad de sufragio de los ciudadanos no se ejerce solo el día de las elecciones.

 

El Respeto por la libertad de expresión, constituye un punto fundamental para la democracia, su respeto nace para que se puedan hacer opiniones susceptibles de disgustar también al poder. Los gobiernos que aceptan estas críticas y opiniones lejos de tambalear, se hacen más fuertes justamente por permitirlas. Pero nuestros políticos se han acostumbrado a usar los medios de comunicación estatales para difamar a sus opositores, censurar las críticas a sus yerros políticos y además usarlos como lugares para compartir propaganda partidaria.

 

Para combatir la corrupción son necesarios dos elementos propios de un estado libre moderno, la libertad de expresión y la justicia independiente. También la integración y la apertura al mundo son dos valores esenciales que permiten estimular el crecimiento del sistema democrático. Nada es peor que el proteccionismo y encerrarnos en nosotros mismos, de la manera en que nos hemos caracterizado desde mediados del siglo pasado, las sociedades más cerradas son más propensas al autoritarismo, la integración y apertura fortalecen la democracia.

 

El estado sin lugar a dudas tendría que tener una administración y gestión solvente que preste atención al reclutamiento de sus funcionarios públicos. Un estado no puede funcionar sin unos servidores públicos independientes al margen de las vicisitudes y los campos políticos. Unos funcionarios públicos seleccionados por el merito y la capacidad, y que estén con garantías de estabilidad para dar robustez al sistema. Ya que muy claro está ahora contamos con una sobrepoblación de empleados estatales, que solo hacen que este sistema sea inviable para todos aquellos que lo mantienen con su dinero.

 

El estado debe defender la democracia y debe prevalecer sobre quienes rechacen el valor de la libertad, sobre los que pretenden dictar y planificar el proyecto vital de las personas. Porque confeccionar el destino de las personas siguiendo los dictados de una ideología dogmatica u obedeciendo las imposturas del fanatismo religioso colisiona con la libertad y por lo tanto colisiona con la democracia liberal. “… todo aquel que llegue a ejercer algún poder por otros medios que los prescritos por las leyes de la comunidad, no tiene derecho a ser obedecido, a pesar de que el sistema político del estado se mantenga…” (Locke 1690, p.146, parr198).

 

La seguridad jurídica es esencial para que exista el estado de derecho, va mas allá de las relaciones económicas de los países, es el fundamento de sus relaciones políticas e institucionales. No puede haber confianza y colaboración sin esta seguridad. Cuando se quiebra la seguridad política todo se justifica en aras del benéfico del pueblo. La seguridad jurídica es una forma de dignificar a las personas.

 

Nuestros benévolos gobernantes pulverizaron la seguridad jurídica y coartaron el progreso de la sociedad, porque al hacerlo se incentivaron las inversiones a corto plazo y se desincentivaron aquellas inversiones que podrían haber perdurado en el tiempo y así se trasladasen de generación en generación.

 

La pregunta que debemos hacernos no es ¿qué le paso a la Argentina?, la respuesta a esta se deduce por una cuestión lógica, no hace falta nombrar a los atropellos del peronismo, a la inoperancia del radicalismo, a la violencia ejercida por los gobiernos dictatoriales, o a los sin sentidos de la farandúlezca política argentina en general. Sino mas bien la incógnita que debemos proponernos es ¿cuándo vamos a volver a votar por aquellas ideas que hicieron que a principio del siglo xx nos llamasen el granero del mundo? Como las que muestro en esta reducida opinión. Funcionaron, funcionan y funcionaran.

 

Mi reflexión final carece de todo tipo de análisis científico. Es un mensaje directo a la coherencia y al hartazgo que todo habitante de este país arrastra consigo desde hace casi 80 años. En estas elecciones que vienen y de aquí en adelante es preciso que depositemos nuestro voto, que es nuestra única defensa contra este mal que nos aqueja, a un sector político diferente del que nos gobierna desde mediados del siglo pasado, nuestro voto es solamente nuestro, no les pertenece a ninguno de estos funcionarios que hace años y años viven del fruto del trabajo ajeno , no debemos tener miedo, no nos pueden tener cautivos con sus políticas del hambre y la corrupción, es una inmensa mentira que si no son ellos nadie podría gobernar. Los líderes mesiánicos no nos van a salvar, solo es otra falacia que reproduce la clase política para perpetrarse en el poder y con la excusa de que siempre están faltos de tiempo para llevar a cabo sus majestuosos y brillantes planes que no sacaran de la miseria. Me permito citar aunque alguno le parezca poco original la frase, al cofundador de Twitter Biz Stone…”No hay algo como un superhéroe, pero juntos podemos mover el mundo en una nueva dirección”… Debemos despertar de este largo sueño de una vez, y es el momento preciso para que nos unamos todos como argentinos, bajo un proyecto que ponga a esta nación de pie, que represente a la mayoría, y que volvamos a ser aquel país libre y prospero que nuestros padres fundadores alguna vez soñaron.

 

 

 

Dejar un Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *