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INICIOS

Fue en el año 1874 cuando ganó las elecciones Nicolás Avellaneda y, finalizado el gobierno de Domingo Faustino Sarmiento comenzó su mandato como presidente. Era un momento de consolidación nacional para nuestra patria: en 1853 luego de sancionada la Constitución Nacional y años después en el gobierno de Bartolomé Mitre con la puesta en marcha de las instituciones del Estado Federal. Así, la Argentina contaba ya con instituciones, educación y poco a poco comenzaba a surcar el ferrocarril por el vasto territorio Nacional, sin mencionar el sistema de telégrafos y postas, y los alambrados de los campos para delimitar las propiedades.

Ante el crecimiento de la tendencia nuevamente mitrista en la República, el joven político Nicolás Avellaneda, líder del Partido Nacional, y el vicepresidente de Sarmiento, Dr. Adolfo Alsina y líder del Partido Autonomista, pactaron una fusión de sus respectivas fuerzas políticas. Así fue como el 15 de marzo de 1874 nació oficialmente el Partido Autonomista Nacional, mejor conocido por su sigla P.A.N.

DEBUT ELECTORAL Y CONSOLIDACIÓN

El domingo 12 de abril de 1874, el pueblo de la Nación consagró como Presidente electo, al Dr. Nicolás Avellaneda, venciendo en las urnas al General Mitre. Con solo 37 años, Nicolás Avellaneda lideró al país y afrontó una crisis económica en la que dando el ejemplo, redujo el sueldo de todos los funcionarios públicos del gobierno, incluido el suyo propio.

Durante su mandato, el ferrocarril se extendió en más de 5.000 kilómetros por todo el país, se realizó la primera Exposición Rural Argentina, se sancionó la Ley de Inmigración y Colonización, y comenzó la exportación de carnes y cereales conservados a Europa y los Estados Unidos.

En 1878, Avellaneda designó como Ministro de Guerra a Julio Argentino Roca, quien se encargó personalmente de la Campaña al Desierto, la cual otorgó a la Nación el 52% de su territorio total, y logrando efectivo control sobre la Patagonia Argentina actual. Finalmente, en 1880, el Gobierno de Avellaneda logró sancionar la federalización de Buenos Aires, para que sirviese como Capital Federal de la República.

PRIMER GOBIERNO DE ROCA

Admirado y respetado por sus triunfos militares y su campaña al sur del país, Julio Argentino Roca resultó electo Presidente en las elecciones de 1880. Roca se transformaría en la figura máxima del P.A.N, no solo por sus mandatos de gobierno colmados de innovaciones y éxitos para la Nación, si no también por su destreza política y sistema de alianzas que lo colocó tras los hilos de la política nacional hasta su muerte en 1914.

Oriundo de Tucumán, y militar, Roca ganó su experiencia militar en el campo de batalla en la Batalla de Cepeda e insurrecciones provinciales hasta su cúlmine Campaña al Desierto. Sus dotes de liderazgo convirtieron a Roca en el Presidente que aplicase todas las ideas de Alberdi de lleno, bajo la premisa de “Paz y Administración”: La Argentina adoptó un sistema rentístico basado en una cantidad mínima de impuestos, que permitieron a los capitales nacionales y extranjeros, prosperar económicamente en nuestro país, contribuyendo al desarrollo del mismo. Nuevos ferrocarriles fueron creados y el trazado de la red triplicó el kilometraje alcanzado hasta el momento. El Gobierno Nacional en su totalidad cupo en la Casa Rosada, por su tamaño mínimo y a la vez con la más aguda de las eficiencias en su trabajo.

En 1881 se construyó la Ciudad de La Plata, para que sirva de Capital a la Provincia de Buenos Aires. Esto selló una alianza entre los porteños, al mando de Mitre y Carlos Tejedor, y el Gobierno Nacional. Gracias a ello fue que en 1886, al final del gobierno de Roca, sucedió la primera transición presidencial en paz.

Roca impulsó la sanción de la Ley 1420 de Educación Común, en ella se aseguraba el derecho de todo ciudadano argentino a recibir Educación pública, gratuita, y laica. Esto supuso un enfrentamiento con los intereses de la Iglesia Católica, por lo cual se expulsó al Nuncio Apostólico por tratar de interferir en asuntos del Gobierno Nacional.

Paralelamente, continuó el desarrollo en general del país, de la mano de los telégrafos, los sistemas de postas, el Correo Argentino, el ferrocarril, los caminos rurales, y se aumentaron las exportaciones mediante los puertos de Rosario y Buenos Aires. LA Argentina escaló mundialmente hasta posicionarse a sí misma entre los 5 países con PBI per cápita más alto.

Roca entregó el mando en paz a su sucesor, Miguel Ángel Juárez Celman en 1886 y a los dos años fue electo Senador Nacional por la Capital Federal.

LA REVOLUCIÓN DEL PARQUE Y PRIMER PBI PER CÁPITA DEL MUNDO

Pese a históricos logros como la construcción del Teatro Colón, el nuevo Puerto de Buenos Aires (Puerto Madero), y el Edificio Central de Correos, Juárez Celman encaminó al país a una crisis al emplear una política económica estatista y burocrática. El “Pánico de 1890”, como se la conoció y sumado al presidencialismo que el Gobierno Nacional ejerció sin respetar la autonomía de las provincias, fueron las causas para que un grupo de opositores liderados por Leandro N. Além, y un sector del Ejército, se sublevaran. Ante esto, El General Roca, que en ese momento era Senador Nacional por Tucumán, se puso al frente del Ejército leal al Gobierno y encabezó el restablecimiento del orden tras la llamada “Revolución del Parque”.

Juárez Celman renunció ese mismo año (1890), y su Vicepresidente, Dr. Carlos Pellegrini, asumió como Presidente de la Nación. El liderazgo de Pellegrini y su afinidad con Roca, hicieron posible la rápida solución a los problemas económicos, y se reencauzó al país.

En 1892 asumió Luis Sáenz Peña, y al renunciar éste en 1895, su Vicepresidente José Evaristo de Uriburu tomó el mando. Ambos gobiernos se caracterizaron por la continuación de la obra de Roca, y el espíritu republicano y federal, plasmado por Alberdi en la Constitución. El ferrocarril llegó a todas las capitales de provincias, y la economía de la Nación creció a tal punto, que en el período 1895-1896, la Argentina lideró el ranking mundial de PBI per cápita, superando a los Estados Unidos, Gran Bretaña, Alemania, y muchos otros países. En ese momento, el mundo miró a Argentina con los aires de potencia mundial que su futuro parecía aguardar.

SEGUNDO GOBIERNO DE ROCA

Apodado “El Zorro”, debido a su astucia para las alianzas políticas, el General Roca ganó las elecciones de 1898 venciendo a Bartolomé Mitre. Durante esta presidencia, Roca concretó una reforma constitucional para ampliar el número de Ministerios dado que los pocos departamentos existentes no eran lo suficientemente eficientes.

Además Roca logró hazañas tales como el tratado de límites con Chile en 1881, la creación de la Escuela Superior de Guerra, y la reorganización del Ejército de la mano de su Ministro de Guerra, Coronel Pablo Riccheri. Se refundó también el regimiento de Granaderos a Caballo para que funcionase como escolta presidencial, labor que hasta el día de hoy desempeña.

Su política económica favoreció a la exportación de bienes agropecuarios, y pocos impuestos financiaron al gobierno. Se creó también la Caja de Jubilaciones de los Empleados Públicos, para remunerar a quienes hayan prestado servicio a favor de la Nación.

Se restablecieron las relaciones diplomáticas con la Santa Sede, pero no se le permitió interferir en asuntos internos o educativos.

Al concluir su mandato en 1904, Roca se retiró para siempre de la vida pública, pero continuó tras los hilos e influencias de la política, hasta su muerte diez años después.

AÑOS POSTERIORES Y DECLIVE

A partir de la culminación del segundo gobierno de Roca, se inició un período encabezado por los opositores al roquismo, que se caracterizó por una fuerte presencia de fraude electoral.

En 1904 fue electo Presidente el Dr. Manuel Quintana, cuyo gobierno fue una mera continuación de los anteriores: sus políticas exteriores y económicas siguieron los lineamientos de las de Roca; la economía siguió mejorando, impulsada por el aumento del intercambio comercial y se siguió extendiendo la red ferroviaria.

Entre sus gestiones de gobierno cabe destacar la nacionalización de la Universidad de La Plata, la reglamentación del ejercicio de las profesiones liberales, la sanción de la ley de descanso dominical, y la “Ley Láinez” de creación de escuelas elementales en las provincias.

En 1906, tras dos años de gobierno, Quintana falleció en el poder a los 70 años y asumió como Presidente, el Dr. José Figueroa Alcorta, quien había sido anteriormente Vicepresidente. Entre 1904 y 1910 los ferrocarriles aumentaron su extensión en casi un 50%, alcanzando los 27 000 kilómetros y extendiendo sus ramales por toda la región pampeana. Desde 1907 estuvieron regulados por la Ley 5.315, que uniformaba los regímenes legales de las empresas ferroviarias.

En 1910, se celebraron los festejos por el centenario de la Revolución de Mayo, donde se produjeron protestas de sectores anarquistas contra el Estado y el fraude que existía.

Ese mismo año resultó electo Presidente por un fraude electoral de 99.6% de los votos, el Dr. Roque Sáenz Peña, quien sería conocido por sus intenciones modernistas para con la política y el partido. Su mandato estuvo signado por la discusión en torno a la reforma electoral y sus resultados inmediatos. Se inauguró el primer subterráneo en Buenos Aires, y se terminó la Estación Retiro.

En 1912 el Congreso aprobó la “Ley Sáenz Peña”, que garantizaba el voto universal, secreto, y obligatorio para todos los varones de 18 años en adelante.

En 1914 el Presidente falleció y quedó a cargo del Poder Ejecutivo, el Presidente Victorino de la Plaza, quien anteriormente había sido Vicepresidente de Sáenz Peña. Victorino de la Plaza era especialista en finanzas. Durante su mandato, se creó la Caja Nacional de Ahorro Postal y se sancionaron las leyes de Accidentes de Trabajo y de Casas Baratas para empleados y obreros, se inauguró el primer ferrocarril eléctrico, que une hoy la ciudad de Buenos Aires con Tigre, e Implementó la Ley Sáenz Peña de voto universal, secreto y obligatorio. En 1916 se festejó el centenario de la Declaración de la Independencia.

Ese mismo año el P.A.N. se rompió en su unidad, y fragmentado se presentó a elecciones con dos candidatos: Ángel Dolores Rojas por el llamado Partido Conservador, y Lisandro de la Torre por el ala progresista, con el llamado Partido Demócrata Progresista. Ambos perdieron contra Hipólito Yrigoyen y su partido, la Unión Cívica Radical, dando fin a la continuidad ininterrumpida del P.A.N, por casi medio siglo.

RESABIOS DE UNA ÉPOCA DE GRANDEZA

Las escisiones partidarias continuaron y las tendencias socialdemócratas y golpistas debilitaron aún más al partido hasta que finalmente, el Partido Autonomista Nacional perdió la personería jurídica nacional el 31 de julio de 1931, ya reducido a una mera fuerza provincial. De esta nació el Partido Demócrata Nacional. A pesar de todo, muchas de las escisiones del P.A.N. original lograron subsistir en varias provincias, como es el caso del Partido Autonomista de Corrientes, y en muchos casos sus cuadros ocuparon puestos relevantes en los gobiernos provinciales.

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